Mes: agosto 2017

Logran, por primera vez, mezclar aceite con el agua

En condiciones extremas, las moléculas de aceite pueden ser forzadas a disolverse en el líquido elemento.


Según nuestra experiencia cotidiana, el aceite y el agua se repelen y no pueden mezclarse. Ahora, un equipo de investigadores de la Universidad de Edimburgo acaba de demostrar que eso no es cierto. O por lo menos no lo es si se dan determinadas condiciones. (Más información: Descubren que el agua no es un líquido, sino dos)

En un estudio recién publicado en Science Advances, los científicos han demostrado, en efecto, que las moléculas de aceite, que normalmente repelen el agua, pueden ser “forzadas” a disolverse en el líquido elemento si ambas sustancias (agua y aceite) se someten a presiones extremas.

Seguir leyendo el artículo…

Anuncios

Neurocosas capítulo 5: El cerebro reptiliano

En este vídeo vamos a tratar el término del cerebro reptiliano y su significado en la neuroevolución.

Cuando hablamos del cerebro humano, es importante tener en cuenta que no es algo que se haya construido desde cero, sino que surgió a partir de los cerebros que tenían nuestros antecesores: los primeros mamíferos, y el cerebro de estos ratoncillos tampoco se hizo de cero, sino que heredó algunos rasgos y desechó otros del cerebro de sus antecesores, que ya no eran mamíferos. Durante la evolución los cerebros de los distintos animales han ido cambiando según las necesidades del organismo: por ejemplo nosotros hemos ampliado mucho el córtex cerebral, pero también conservamos estructuras básicas de funcionamiento cerebral; estructuras que ya estaban presentes en los cerebros de nuestros antecesores. A todas estas estructuras que están en nuestro cerebro y que se han conservado durante milenios en los cerebros de nuestros antecesores animales se les suele llamar “el cerebro reptiliano”. Según este concepto, nosotros tendríamos un cerebro “no reptiliano” que sería todo este enorme córtex que tenemos y el resto, que ya estaban de un modo muy similar en nuestros antecesores, sería el cerebro reptiliano. Lo que ocurre es que “cerebro reptiliano” es un término que en mi opinión da a confusión. En primer lugar porque no significa que tengamos estructuras de reptil dentro del cráneo, sino que tenemos estructuras que se han conservado en muchas especies a lo largo de la evolución. Y en segundo lugar porque estos animales primigenios donde se generaron estas estructuras no eran reptiles, sino un antecesor de tanto reptiles como pájaros o los mamíferos. Y es que durante la evolución, tanto nuestro cerebro como el de los reptiles lo que han hecho es evolucionar en paralelo por distintas vías según las necesidades de cada especie.

Mucho antes de Pitágoras

El más célebre de los teoremas matemáticos no fue descubierto por el griego, sino por los babilonios que le precedieron por un milenio.

Hay noticias de hace 3.700 años? Sí, en las matemáticas. Lee en Materia la última. Aprenderás allí cómo dos investigadores australianos han logrado mostrar el significado último de una tableta de arcilla que fue escrita por entonces. Se llama Plimpton 322, y fue hallada hace tiempo en la antigua ciudad de Larsa, la bíblica Ellasar, hoy 250 kilómetros al sur de la castigada Bagdad. Allí, entre los ríos Tigris y Éufrates, nació la civilización moderna, en las mismas tierras en que 7.000 años antes se había inventado la agricultura, y con ella los primeros asentamientos de una especie que llevaba 100.000 años vagando por el mundo en busca del almuerzo. No debería extrañarnos que también las matemáticas surgieran y arraigaran allí. Son las cosas que pasan cuando dejas pensar a la gente que sabe hacerlo.

Seguir leyendo el artículo…

Neurocosas capítulo 4: ¿Podemos vivir sin dolor?

En este vídeo se habla del sentido del dolor, también llamado nocicepción, y se explica su función en nuestro cuerpo.

Pero lo primero es entender cómo se activa el dolor. En todos nuestros tejidos tenemos unos receptores nerviosos que se activan ante determinados estímulos como cambios bruscos de presión (golpes), de temperatura (quemaduras), ciertas sustancias y en definitiva cualquier cosa que sea potencialmente dañino para nuestras células. La activación de estos nociceptores produce una señal nerviosa que llega hasta las áreas cerebrales encargadas de gestionar la nocicepción: cuando se activan estas áreas es cuando sentimos dolor.

Esto ocurre en la mayoría de los casos, pero también existe una enfermedad rara llamada insensibilidad congénita al dolor (de la cual están documentados alrededor de 50 casos), en la que las señales nerviosas de los nociceptores no llegan adecuadamente al cerebro, no activan las áreas cerebrales encargadas de la nocicepción, y como consecuencia esta gente es incapaz de sentir el dolor. Y por este defecto los pacientes tienen una calidad de vida menor que la gente que siente el dolor, ¿por qué?

Pues porque el dolor tiene una función protectora clave en nuestra supervivencia. Y estos pacientes ya de niños se generan lesiones al autoexplorarse las heridas, o morderse labios/uñas hasta generarse heridas; e incluso cuando son adultos tienen grandes problemas para darse cuenta si se han quemado, golpeado, etc. Por lo que han de tener cuidado con las actividades que hacen. Y del mismo modo, es más difícil que se den cuenta cuando algo no está funcionando correctamente en su organismo ya que una de las principales señales de alarma que tenemos es el dolor.

Neurocosas capítulo 3: ¿Qué nos pasa si mezclamos alcohol y marihuana?

En este vídeo vamos a explicar los efectos en el cerebro del consumo del alcohol y la marihuana.

Por un lado tenemos la marihuana, cuyo principal compuesto neuroactivo es el tetrahidrocannabinol (THC). Esta sustancia activa el sistema cannabinoide por lo que tiene una función ansiolítica, y además produce un aumento de los niveles de dopamina, por lo que el consumo de la marihuana puede tener al principio un efecto relajante y placentero. Pero, como todas las drogas, la marihuana también tiene efectos negativos: por ejemplo dificulta el asentamiento de la memoria durante el consumo, e incluso se pueden desencadenar crisis de pánico si se consume una dosis elevada. Y por otro lado tenemos el alcohol. Esta droga, al igual que otras, aumenta los niveles de dopamina en las áreas de recompensa del cerebro, lo cual genera placer; y a la vez dificulta la recaptación de serotonina en el cerebro, lo cual tiene un efecto positivo en nuestro estado de ánimo. Pero, simultáneamente a esta activación, el alcohol funciona como una sustancia depresora del sistema nervioso porque activa la vía GABAérgica, y además interfiere en el asentamiento de la memoria. Nunca hay que olvidar que el consumo de cualquier droga tiene efectos negativos. En el caso del alcohol y la marihuana muchos de sus efectos negativos durante el consumo se centran en una acción depresora del sistema nervioso e inhibir el asentamiento de memorias; y como ambas sustancias son neuroactivas, ingerirlas simultáneamente aumenta los riegos que ya tiene por separado el consumo del alcohol y la marihuana.

Neurocosas capítulo 2: ¿Para qué sirven las células gliales?

En este capítulo rescataremos a las grandes desconocidas del cerebro: las células gliales. Hablaremos sobre los distintos tipos de células gliales y sobre qué tareas vitales desempeñan en nuestro cerebro.

  • La microglía: células que tienen como función principal realizar las funciones del sistema inmune en el cerebro.
  • La macroglía: grupo de células gliales que a su vez puede dividirse en la astroglía, que se ocupa del mantenimiento de las neuronas, y los oligodendrocitos y las células de Schawnn, cuya función es mejorar la conductividad de los axones en el sistema nervioso central y el sistema nervioso periférico respectivamente.

Grupo por grupo se desentraña el papel de estas células para dejar claro que, aunque no sean las más populares de la neurociencia, las células gliales son vitales para nuestra supervivencia.